«Este año debe ser una oportunidad para preguntarnos si estamos en condiciones de representar a las personas de manera justa.» — Tania Montalvo

La crisis de confianza en los medios

El 2025, marcado por elecciones globales, ha evidenciado una desconexión crítica entre los medios de comunicación y el público al que sirven. La cobertura a menudo no refleja las preocupaciones reales de las personas, sino las prioridades y visiones de los propios periodistas. Los datos respaldan esta brecha:

  • Solo el 40% de los encuestados en 47 mercados confía en las noticias (Informe Digital de Noticias 2025).
  • Los jóvenes, personas con bajos ingresos y niveles educativos más bajos confían menos en los medios.

El reto para este año es construir una conexión real entre los medios y las personas, especialmente aquellas que sienten que las noticias no las representan.

📌 Lee también: Bluesky es solo el principio

«Si los medios quieren aumentar la confianza del público —y, por lo tanto, sobrevivir—, deben trabajar en representar a las personas de manera justa.»

Lecciones del pasado reciente

Casos como las elecciones en México y EE. UU. revelan cómo el enfoque de los medios puede perder de vista las prioridades de los ciudadanos:

  • Historias faltantes: Personas preocupadas por el acceso a bienes básicos o la inseguridad económica.
  • Perspectivas no reflejadas: Decisiones de voto influenciadas por realidades prácticas, no ideológicas, que los periodistas no anticiparon ni cubrieron adecuadamente.

El papel crucial de equipos diversos

Para cubrir a las personas de manera justa, los medios necesitan equipos que reflejen la diversidad de las comunidades a las que sirven. Esto incluye:

  1. Diversidad social y económica: Que los equipos incluyan perspectivas rurales, de bajos ingresos y con menos acceso a educación formal.
  2. Inclusión étnica y cultural: Reconocer y reflejar las preocupaciones de grupos marginados o tradicionalmente subrepresentados.
  3. Seguridad psicológica en el liderazgo: Líderes que promuevan una cultura inclusiva, donde los periodistas puedan expresar sus ideas y vulnerabilidades sin temor.

Recomendaciones para un cambio real

  1. Evaluación interna: Analizar si las redacciones son lo suficientemente diversas para entender a sus audiencias. Revisar cómo las decisiones editoriales reflejan (o no) las realidades de las comunidades.
  2. Ampliar la cobertura: Contar historias de desigualdad, injusticia y dificultades cotidianas que afectan profundamente a las personas. Desarrollar formatos narrativos que conecten emocionalmente con el público.
  3. Fortalecer la confianza: Escuchar activamente a las audiencias y convertir sus preocupaciones en prioridades editoriales. Aumentar la transparencia sobre cómo se seleccionan y elaboran las noticias.
  4. Capacitación continua: Ofrecer formación en empatía cultural y periodismo inclusivo. Incentivar la creación de narrativas que muestren cómo las personas superan obstáculos, en lugar de centrarse únicamente en la crisis.

El futuro del periodismo: representar con equidad

Para el 2025, los medios deben comprometerse a representar a sus comunidades de manera justa y auténtica. Esto solo será posible si los equipos periodísticos reflejan la diversidad de las personas que cubren. Como señala Montalvo, «si los medios quieren aumentar la confianza del público —y, por lo tanto, sobrevivir—, deben trabajar en representar a las personas de manera justa.»